noviembre 23, 2005
Valenciania

Ayer hubo periplo matutino. Y me perdí. Cuando "me reencontré" me di cuenta de que estaba en la carretera que va de Torrent a Monserrat y cuando vi (de nuevo) lo de la foto tomé la decisión de ir al encuentro de "aquella cosa extraña".
La magnitud es tan grande que yo pensaba que se trataba de un enorme salón de bodas, o tal vez de un hotel, o tal vez uno de esos "hoteles especiales" que se suelen denominar "clubs" :-D (cabe decir que si se trataba de este último caso mi opción hubiera sido no hacer la foto que a esta gente no les suele gustar aquello de que haya gente merodeando sus propiedades con cámaras). Conforme me fui acercando por el caminillo que había pude comprobar como ninguna de mis hipotesis concordaba con el hecho de que el acceso fuera tan malo. Llegué hasta la puerta y vi que no ponía nada por lo que pregunté a la persona que había en el chalet amarillo de al lado. Y me dijo que no era ni salón de bodas ni nada así, que era un chalet particular de los dueños de una conocida casa relacionada con el mundo del automovil aquí en Valencia.
Esa es la anecdota de la búsqueda, pero lo esencial de esto es que refleja algo que a veces creo que solo se puede ver aquí en la que se mezclan de manera extraña la opulencia y el deseo de apariencia con megalomanía y con un folclorismo abracadabrante.
